En lo que a mí respecta, el confinamiento es un acto natural, porque el artista siempre necesita soledad y concentración para crear, pero esta vez verse obligado a hacerlo supone un gran cambio.

Mi estudio tiene poca luz natural, así que minimicé la composición con solo dos o tres líneas, me concentré en los efectos de luz que entraban por la esquina de mi ventana, y en lo que imaginaba del mundo exterior. Hay momentos de tensión, momentos de tranquilidad, momentos de violencia, momentos vacíos, momentos oscuros … que se plasman en el lienzo como un diario de luz.